La base numerológica del I Ching tuvo sus primeros antecedentes durante el periodo de Shang (S. XVI-1066 A.C.) y fue durante ese periodo que comenzó su desarrollo como sistema de adivinación, siendo practicado paralelamente con el Zhan Bu u Oráculo de Huesos, que era la práctica más importante de adivinación en el reino de Shang. Ya en los textos de los caparazones de tortugas y huesos omóplatos de bueyes utilizados para la adivinación durante ese periodo, aparece la palabra "shi" que designa al oráculo de varillas propio del I Ching e incluso se encuentra grupos de números de seis dígitos, especialmente en restos arqueológicos encontrados en la región de Shanxi, donde se pueden leer las inscripciones en que se detalla el resultado de la consulta a través de las varillas expresado en los números 8-7-8-7-8-5, por citar un ejemplo, correspondiendo estos restos a finales del periodo de Shang e inicios del periodo de Zhou del Oeste (1066-771 A.C.), siendo este último el periodo en que se desarrollo el I Ching y se compilaron los textos que componen el Canon Antiguo o I Ching.
El I Ching fue un sistema de adivinación revolucionario, no sólo como práctica oracular, sino como expresión del desarrollo de la sociedad, al reflejar a través de las seis líneas superpuestas la estratificación del sistema feudal. Durante el periodo de Shang aún quedaban rezagos de el matrimonio colectivo y en la región de Shanxi quedaba en uso la costumbre de que la novia se entregue a todos los hombres en la noche de bodas, para así resarcir el derecho antiguo que tenían todos los varones a tomar a cualquier mujer en cualquier momento y formar clubes matrimoniales, que si bien es cierto ya no existían en el periodo de Shang, al llegar a finales de este periodo, aún se conservaba la costumbre de entrega prenupcial de la novia, lo cual se encuentra descrito en el texto de la segunda línea del Hexagrama Zhun: "Caballo y carro se separan, no son salteadores, buscan unión conyugal, la muchacha es virtuosa y no se entrega..".
A través de las seis líneas se expresan los tres espacios: Cielo, Tierra y Hombre, así como se delimitan las categorías de la sociedad en la misma forma que se conservó hasta el año 1911 de nuestra era en que la Revolución del año Yi Hai derrocó a la dinastía Qing y fundó la república. En el espacio del Cielo, conformado por las líneas quinta y sexta, se encuentran el rey, en quinta posición y el templo de los antepasados del rey, en sexta posición; este fue el nivel de mayor jerarquía en la sociedad feudal, lo cual se mantuvo durante todo el imperio. En las líneas tercera y cuarta, que corresponden al espacio de Hombre, se encuentran los reyes vasallos en la cuarta posición y los altos dignatarios en la tercera. En el espacio de Tierra, formado por las líneas primera y segunda, encontramos al hombre común en la primera línea y al funcionario menor en la segunda.
Este sistema estructurado en el que se compara la organización de la sociedad con las relaciones del Cielo y la Tierra, fue el que sirvió de eje principal para el pensamiento confuciano, siendo que en Las Analectas de Confucio, se encuentra un episodio en el cual Confucio y sus discípulos fueron rodeados por una milica local que confundió al sabio con uno de sus enemigos y ante el temor de sus discípulos, el maestro dijo: "Soy heredero de la cultura del rey Wen; si el Cielo quiere que esta cultura desaparezca, moriré". Así dio a entender que si el Cielo deseaba preservar la cultura del rey Wen, es decir el I Ching, la vida del sabio aún no llegaría a su fin.
Es así como Confucio fue representante de la tradición adivinatoria y numerológica del I Ching, la cual debían conocer todos los funcionarios de la corte en el periodo de Zhou y el maestro, en su calidad de consejero de los reyes, debía también ser más que versado en estas artes, lo que se conoce a través de los textos en que se registra su participación en la evaluación de hexagramas de consultas realizadas por los funcionarios de los reyes a los que él asesoró.
Confucio dio la transmisión de las claves numerológicas y de interpretación del I Ching a un estudiante del reino de Lu llamado Shang Di, de modo que a través de él se conservó la transmisión de estos métodos y a través de generaciones de practicantes del sistema, éste fue evolucionando hasta alcanzar niveles cada vez más sorprendentes de exactitud, así como adaptándose al desarrollo y evolución de la sociedad.
En la sexta generación tenemos a Tian He, nativo del reino de Qi, por lo que podemos ver que la región de Shandong, donde se desarrollaron los reinos de Qi y de Lu, tiene una larga tradición de estudio del I Ching y no en vano el maestro Liu Dajun, del Centro de Estudios de I Ching de la Universidad de Shandong, ha sido presidente de la Sociedad Nacional de I Ching de China y viajado en varias oportunidades a Taiwán a dictar cursos especializados de I Ching a los académicos de la isla.
En la séptima generación tenemos a Ding Kuan, del reino de Liang, quien a su vez transmitió los métodos numerológicos del I Ching a Tian Wang Sun, quien tuvo como discípulos a Shi Chou, Meng Xi y Liang Qiu He, quienes conformaron la novena generación y vivieron en el periodo de transición entre el mandato de los emperadores Wu Di y Xuan Di de la dinastía Han del Oeste. Justamente fue Meng Xi el maestro de Jiao Yan Shou, quien a su vez fue maestro de Jing Fang, siendo estos dos últimos los que se conocen como los fundadores de la rama numerológica del I Ching.
Jiao Yan Shou, heredero en décima generación de la transmisión directa de las artes de adivinación practicada por Confucio, escribió el libro conocido como "Jiao Shi Yi Lin", en el que se describe exactamente el significado original de todos los textos del Canon Antiguo y su relación directa con la adivinación. En su obra, Jiao Yan Shou muestra que el I Ching no tiene ningún texto al azar, que todo tiene un cuerpo totalmente estructurado en el que cada frase y cada palabra tienen una relación directa con los principios de comportamiento de trigramas y líneas, así como con las claves numerológicas de interpretación del I Ching, por lo que no es raro que fuera su discípulo Jing Fang quien ordenó el sistema asociando troncos celestes y ramas terrestres a cada línea de cada uno de los sesenta y cuatro hexagramas, creando así las bases del Wen Wang Gua, conocido también como Huo Zhu Lin (Bosque de Perlas Ígneas) o Liu Yao (Seis Líneas).
Lamentablemente, cuando se creó el sistema de exámenes imperiales y el I Ching fue incluído entre los textos oficiales de estudio obligatorio para los funcionarios, se descartó la corriente numerológica del I Ching y se enfatizó el estudio de los textos en el aspecto literario y filosófico, de modo que durante la dinastía Han del Este, grandes estudiosos como Wang Bi, se remitieron sólo al significado literal de los textos, con lo que se produjo una gran pérdida en la tradición de adivinación del I Ching y libros como el Jiao Shi Yi Lin fueron tildados de "Yin Yang y Cinco Elementos" (shamanismo o superstición de los taoístas), siendo que estos conocimientos fueron practicados, conservados y transmitidos por el mismo Confucio.
Fue sólo en los círculos de estudio de los dedicados a las artes de adivinación relacionados al taoísmo que se mantuvo la transmisión de estos conocimientos y se atesoró la transmisión guardada en los textos de Jiao Yan Shou y su discípulo Jing Fang, de modo que las artes tuvieron un nuevo desarrollo al llegar el periodo de los Tres Reinos y producirse el fenómeno de los "Siete Sabios del Bosque de Bambú" en el que se revolucionó el pensamiento que antes había estado supeditado al imperio para pasar a buscar la satisfacción de las aspiraciones del hombre común, quien buscaba solución a sus problemas cotidianos y no a los grandes asuntos de estado, de tal forma que en el siglo tercero de nuestra era se desarrolló el sistema de los Liu Yao o Seis Líneas, en el que la interpretación de los hexagramas se basa en las relaciones de los troncos celestes y ramas terrestres, para así poder responder consultas acerca de salud, matrimonio, nombramientos y otros.
Esto establece una gran diferencia con la tradición original de adivinación establecida por el Zhanshi u Oráculo de Varillas, en que todas las consutas eran relacionadas a temas de estado y constituían un acto público, por lo que temas como la salud eran imposibles de tocar, debido a que la salud del rey no se podía ventilar en un acto público, por el peligro de un ataque de un reino enemigo o revolución interna que se podrían producir si se sabía que el rey tenía problemas de salud.
Es así como nació el sistema que hoy en día conocemos como Wen Wang Gua que constituye el núcleo principal de la consulta de I Ching tal como se practica en nuestros días. Fue en el siglo tercero cuando se estableció la pauta de consultar este oráculo a través de las monedas, por lo que durante muchos siglos se conoció en la China a este sistema como "el reemplazo de las varillas por monedas", que era el rasgo visible para los no iniciados, puesto que los métodos de interpretación siempre fueron guardados en la más absoluta reserva por los Yizhe o practicantes de la adivinación.
Fue durante la dinastía Tang que recién se escribió el texto de Huo Zhu Lin o Bosque de Perlas Ígneas, en el que por primera vez de describieron los métodos de este sistema, pero en realidad las bases de esta forma de adivinación fueron dadas por Jiao Yan Shou y su discípulo Jing Fang, ambos formados en la tradición confuciana y fue también el texto de Jiao Yan Shou el que dio las bases para otro sistema que se hizo conocido en la dinastía Song, el famoso método de Flor de Ciruelo practicado por Shao Yong (nombre póstumo: Shao Kang Jie), por lo que las imágenes y números del Cielo Anterior que se utilizan en este sistema fueron heredados de la tradición transmitida por Jiao Yan Shou, la cual no se conocía públicamente debido a que los textos antiguos de los confucianos fueron desechados al instituirse el sistema oficial de exámenes para los funcionarios imperiales.
Casi todos los textos de adivinación relacionados con el Wen Wang Gua se basan en principios del Huo Zhu Lin, lo cual no quiere decir que no haya seguido exsitiendo avances en el desarrollo de este sistema. La forma como normalmente se conoce el sistema a través de los textos clásicos del Huo Zhu Lin es dispersa y se puede caer en contradicciones al momento de interpretar, ya que la información va a apareciendo en forma paralela, por lo que el método aún tiene mucho que ver con la intuición o estado alterno de conciencia que desarrolle el Yizhe. Sin embargo, esto nos puede llevar a un grado de error que no se puede permitir en la práctica de la consulta, por lo que ya en la antigüedad hubieron maestros que desarrollaron un sistema mucho más articulado y lo transmitieron sólo a través de algunas frases para que los estudiosos del arte puedan tener una pista. Uno de los grandes maestros de la forma más avanzada de este sistema fue Liu Bo Wen, cuyo discípulo Yue Bang Ding es actualmente subdirector de la Oficina de Investigación de las Aplicaciones del I Ching de la Universidad Zhong Shan de la ciudad de Guang Zhou, China.
Es así como hasta nuestros días se sigue desarrollando este arte y a través de un sistema tan exacto como el Wen Wang Gua y aplicando los métodos de interpretación Tou Tian Ji (Atravesando los Mecanismos Celestes) del maestro Liu Bo Wen, que actualmente transmite el profesor Yue Bang Ding, se puede determinar con exactitud y ayudar en la consulta a esclarecer aspectos relacionados con sociedades comerciales, fortuna económica, puestos de trabajo, matrimonio, hijos, estudios, hermanos, salud, accidentes, juicios, cárcel, feng shui yin (tumbas) y yang (viviendas y locales comerciales), competencias deportivas, motivos de visitantes, muerte, objetos perdidos y disolución de malas energías.
El Wen Wang Gua es un sistema que por su relación directa con los ciclos del calendario sexagesimal nos permite además diagnosticar con exactitud cuándo un problema se va a resolver o cuándo una situación favorable puede volverse difícil, por lo que es defintivamente una de las mejores alternativas para la consulta del I Ching en la vida moderna, vale la pena estudiarlo, pero no sin antes haber estudiado el I Ching y sus textos, así como el calendario chino tradicional, de esta forma el avance en el estudio del Wen Wang Gua puede ser muy rápido y se pueden evitar confusiones.
A través del Wen Wang Gua se pueden consultar todos los aspectos relacionados con la vida del hombre moderno y también cumplir con las consultas de los temas que exige la práctica tradicional del feng shui, por lo que goza de particular popularidad en China, a pesar de que en el idioma chino no se diferencia comúnmente entre un método y otro, ya que para los chinos que consultan, la expresión normal para referirse a los métodos oraculares es "suan gua" (cálculo de gua), con lo cual abarcan Cuatro Pilares, I Ching en los métodos Zhanshi (Varillas), Numerología de Flor de Ciruelo y Wen Wang Gua. Sin embargo, sin importar el método que el Yizhe o adivino utilice, el público acude siempre a aquél que acierta en sus respuestas y le ayuda a solucionar sus problemas, por lo que el Wen Wang Gua está considerado como uno de los mejores métodos dentro de los círculos de estudiodos del I Ching.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
www.tianlongtan.com
martes, 17 de junio de 2008
viernes, 6 de junio de 2008
El maestro Félix Tong
Tuve siempre la inquietud de aprender el idoma chino, la cual se inicio cuando mi madre, la partera de los chinos en nuestra pequeña "Villa del Sol", atendió a una inmigrante cantonesa que no sabía hablar español y la escuchó contar en chino varias veces durante la noche, por lo que apenas regresó a casa nos enseño a los tres hermanos a contar en cantonés; mientras que mis hermanos sólo lo recordaron como algo anecdótico, yo continué posteriormente con mi investigación personal del idioma chino, adquiriendo cuanto manual pudiera encontrar en las librerías.
Fue recién cuando tenía veintitrés años de edad que pude conocer a un maestro que me diera enseñanza sistemática del idioma chino, tanto en la parte oral, como en la escritura y gramática; pero más aún, el maestro llenó todas las expectativas que yo tenía en cuanto al aprendizaje del idioma chino, porque nos introdujo en la lectura de los textos clásicos y la poesía de la dinastía Tang, temas verdaderamente apasionantes para mi y que permitieron que tuviera una idea muy distinta acerca de la cultura china de la que tenía antes de estudiar con este gran maestro.
Félix nació en Perú, hijo de inmigrantes chinos y cuando tenía tres o cuatro años de edad, su madre, preocupada porque tuviera una formación en su cultura de origen, hizo traer de China unos juguetes educativos entre los que había un juego de cubos con los que se armaban historias de personajes famosos por sus valores morales. Una de las historias trataba de un niño pobre que era criado por su madre viuda y al que un amiguito rico invitó a una reunión a su casa. Cuando el niño se acercó para despedirse del padre de su compañero de juegos, se le cayó una pera que llevaba guardada en la manga, por lo que el anfitrión encolerizado le dijo: "Si deseabas algo, sólo tenías que pedirlo, ¿por qué estás robando la comida?" A lo que el niño pobre respondió: "No estoy robando señor, al momento de comer, me abstenía de comer las cosas que me 'correspondían' para así poder llevarle algo a mi madre". Al escuchar las palabras del niño, el vecino reflexionó, lo perdonó e hizo que los sirvientes prepararan paquetes de viandas para que el niño llevara a su madre y luego de que el niño se marchó dijo: "Yo, con todo mi dinero, no poseo la riqueza que tiene la madre de este niño".
Esas fueron las enseñanzas que mi maestro recibió en su más tierna infancia, las mismas que él comentó con nosotros a lo largo de los años que tuvimos la suerte de tenerlo. Posteriormente sus padres, preocupados aún por su formación en su cultura de origen, decidieron enviarlo a estudiar a China, por lo que el niño Félix, a los seis años de edad, tuvo que emprender el largo viaje hasta la tierra de sus antepasados, a su querido pueblo de Sam Soy, donde su familia pasó veinticuatro generaciones antes que él naciera fuera del hogar familiar.
Una ez en China, Félix estudió en el colegio junto con todos los niños chinos y jugó con ellos, compartiendo su infancia con los niños del pueblo, los cuales nunca lo identificaron como nativo de su comunidad, pero tampoco lo veían como un extranjero, algunos ni siquiera se imaginaban que él había nacido tan lejos de la casa paterna.
Cuatro generaciones antes de que naciera Félix Tong, contaba que hubo una cosecha particularmente favorable que benefició enormemente a la familia. En China se siembra dos variedades de arroz, una para la época de sequía y otra para la época de inundación. El arroz de la época de sequía tiene un tallo de un metro, mientras que el arroz de la época de inundación tiene un tallo de cinco metros. La práctica común es rotar los terrenos y sembrar una variedad en una parte del campo y en la otra parte sembrar la otra variedad.
Debido a que el pueblo de Sam Soy (tres aguas) se encuentra en la confluencia de tres ríos, se observa un fenómeno muy curioso y es que cuando llueve en la región de donde viene uno de los ríos, se ve como si el agua ascendiera en los otros. Pero cuando llueve en las tres regiones, se produce la inundación.
Un año el bisabuelo del maestro Tong calculó con exactitud que habría inundación e hizo sembrar todas las parcelas de terreno de la familia con el arroz de la variedad de inundación. El cálculo fue preciso y tuvieron que contratar barcazas para poder cosechar el arroz. Luego de esta próspera cosecha el bisabuelo dijo: "Es hora de tener un hijo funcionario" e hizo que dos de sus hijos estudiaran para el sistema de exámenes imperiales o Keju. Lamentablemente este sistema fue abolido en el año 1905 y los tíos abuelos del maestro Tong no llegaron a ser funcionarios, pero sí eran Xiu Cai, es decir bachilleres letrados preparados en todos los conocimientos de la China antigua, como el I Ching y los textos de Confucio y Laozi.
Es así como Félix salía de clases como todos los niños, pero al llegar a casa recibía la instrucción de uno de sus tíos abuelos, quien entre otras cosas, lo hacía que practique todos los días la pronunciación de la "erre" para que cuando regresara al Perú no tuviera dificultades con el idioma; pero además, le enseñaba a leer los textos clásicos, la poesía Tang y todo lo referente al pensamiento chino antiguo, así como la caligrafía, en el estilo Lishu, cuya práctica disciplinada consta en las caligrafías que se pueden apreciar en la Sociedad Cuconchau y el Chifa Ming Yin, donde existen trabajos con la letra del maestro.
A los dieciocho años de edad Félix regresó al Perú y lo primero que hizo fue estudiar español, luego de lo cual, como buen descendiente de terratenientes, se propuso estudiar la carrera de agronomía. Como en aquella época se rendía el examen oral, la primera vez que se presentó, comprendía las preguntas y sabía las respuestas, pero no sabía como expresarse en español, por lo que tuvo que estudiar un año más, luego de lo cual ingresó a la universidad, no concluyendo sus estudios, debido sobre todo a la falta de respeto hacia los profesores que sentía él en sus compañeros, los cuales eran mayormente hijos de hacendados acostumbrados a actuar a su capricho, por lo que Félix no llegó a concluir el primer año en la universidad y se dedicó a los negocios, sin descuidar su formación intelectual, ya que en un afán de difundir los valores tradicionales de la cultura china, se dedicó a estudiar el pensamiento occidental, leyendo desde Sócrates y Demócrito hasta Santo Tomás de Aquino y Santa Teresa de Jesús.
Félix era un convencido de que los tusanes (descedientes de chinos) debían dar un aporte especial a la sociedad peruana y que para eso tenían que conocer sus raíces y su cultura, por lo que acuñó una expresión propia de él, a la que llamó "tusanismo", que a su entender, era la misión que debían tener los descendientes de chinos en nuestra sociedad.
Cuando Félix cumplió con todas sus obligaciones como padre de familia y siendo que sus hijos no aprendieron a hablar chino, se decidió a enseñar su idioma y cultura a quien deseara aprender, para que cuando llegado el momento, sus nietos desearan saber algo acerca de su tradición y cultura de origen, tuvieran a quien preguntar acerca de todos estos apasionantes temas.
Es por eso que diseñó un curso muy particular, diferente a todos los conocidos en el medio académico. Su principal objetivo era formar en los valores de la cultura tradicional, donde se da más importancia al vestido del alma que al del cuerpo.
Tuve la suerte de ser uno de los tres alumnos que continuaron hasta el final siguiendo las enseñanzas del maestro y llegar yo mismo a enseñar, de suerte que apenas inicié mi enseñanza, Félix dejó de enseñar públicamente diciendo: "Si quiere aprender, busque a mi alumno y si termina de estudiar con él, entonces venga a estudiar conmigo". Luego de eso, cuando nos encontrábamos decía: "Pero hasta ahora no me manda ningún alumno". Era de esperarse, porque a pesar de que él interrumpió la enseñanza pública, nunca dejó de tenerme como alumno y en la intimidad del hogar aprendí muchas cosas más profundas acerca de la cultura china, la sociedad y la vida.
Tuve el honor de conocer al maestro a los pocos meses de que mi padre falleció y la gran dicha de poder contar con un hombre sabio como él, conocedor como pocos de los significados profundos de los textos clásicos, quien se convirtió en mi guía y ejemplo para la vida.
Que donde quiera que esté, goce de la luz infinita, tratando de continuar con su labor, partiré algún día también a reunirme con mi querido maestro, no sin antes haber preparado a alguien para que continúe con amor esta senda de estudio y preservación de la cultura y valores tradicionales de China.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
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Fue recién cuando tenía veintitrés años de edad que pude conocer a un maestro que me diera enseñanza sistemática del idioma chino, tanto en la parte oral, como en la escritura y gramática; pero más aún, el maestro llenó todas las expectativas que yo tenía en cuanto al aprendizaje del idioma chino, porque nos introdujo en la lectura de los textos clásicos y la poesía de la dinastía Tang, temas verdaderamente apasionantes para mi y que permitieron que tuviera una idea muy distinta acerca de la cultura china de la que tenía antes de estudiar con este gran maestro.
Félix nació en Perú, hijo de inmigrantes chinos y cuando tenía tres o cuatro años de edad, su madre, preocupada porque tuviera una formación en su cultura de origen, hizo traer de China unos juguetes educativos entre los que había un juego de cubos con los que se armaban historias de personajes famosos por sus valores morales. Una de las historias trataba de un niño pobre que era criado por su madre viuda y al que un amiguito rico invitó a una reunión a su casa. Cuando el niño se acercó para despedirse del padre de su compañero de juegos, se le cayó una pera que llevaba guardada en la manga, por lo que el anfitrión encolerizado le dijo: "Si deseabas algo, sólo tenías que pedirlo, ¿por qué estás robando la comida?" A lo que el niño pobre respondió: "No estoy robando señor, al momento de comer, me abstenía de comer las cosas que me 'correspondían' para así poder llevarle algo a mi madre". Al escuchar las palabras del niño, el vecino reflexionó, lo perdonó e hizo que los sirvientes prepararan paquetes de viandas para que el niño llevara a su madre y luego de que el niño se marchó dijo: "Yo, con todo mi dinero, no poseo la riqueza que tiene la madre de este niño".
Esas fueron las enseñanzas que mi maestro recibió en su más tierna infancia, las mismas que él comentó con nosotros a lo largo de los años que tuvimos la suerte de tenerlo. Posteriormente sus padres, preocupados aún por su formación en su cultura de origen, decidieron enviarlo a estudiar a China, por lo que el niño Félix, a los seis años de edad, tuvo que emprender el largo viaje hasta la tierra de sus antepasados, a su querido pueblo de Sam Soy, donde su familia pasó veinticuatro generaciones antes que él naciera fuera del hogar familiar.
Una ez en China, Félix estudió en el colegio junto con todos los niños chinos y jugó con ellos, compartiendo su infancia con los niños del pueblo, los cuales nunca lo identificaron como nativo de su comunidad, pero tampoco lo veían como un extranjero, algunos ni siquiera se imaginaban que él había nacido tan lejos de la casa paterna.
Cuatro generaciones antes de que naciera Félix Tong, contaba que hubo una cosecha particularmente favorable que benefició enormemente a la familia. En China se siembra dos variedades de arroz, una para la época de sequía y otra para la época de inundación. El arroz de la época de sequía tiene un tallo de un metro, mientras que el arroz de la época de inundación tiene un tallo de cinco metros. La práctica común es rotar los terrenos y sembrar una variedad en una parte del campo y en la otra parte sembrar la otra variedad.
Debido a que el pueblo de Sam Soy (tres aguas) se encuentra en la confluencia de tres ríos, se observa un fenómeno muy curioso y es que cuando llueve en la región de donde viene uno de los ríos, se ve como si el agua ascendiera en los otros. Pero cuando llueve en las tres regiones, se produce la inundación.
Un año el bisabuelo del maestro Tong calculó con exactitud que habría inundación e hizo sembrar todas las parcelas de terreno de la familia con el arroz de la variedad de inundación. El cálculo fue preciso y tuvieron que contratar barcazas para poder cosechar el arroz. Luego de esta próspera cosecha el bisabuelo dijo: "Es hora de tener un hijo funcionario" e hizo que dos de sus hijos estudiaran para el sistema de exámenes imperiales o Keju. Lamentablemente este sistema fue abolido en el año 1905 y los tíos abuelos del maestro Tong no llegaron a ser funcionarios, pero sí eran Xiu Cai, es decir bachilleres letrados preparados en todos los conocimientos de la China antigua, como el I Ching y los textos de Confucio y Laozi.
Es así como Félix salía de clases como todos los niños, pero al llegar a casa recibía la instrucción de uno de sus tíos abuelos, quien entre otras cosas, lo hacía que practique todos los días la pronunciación de la "erre" para que cuando regresara al Perú no tuviera dificultades con el idioma; pero además, le enseñaba a leer los textos clásicos, la poesía Tang y todo lo referente al pensamiento chino antiguo, así como la caligrafía, en el estilo Lishu, cuya práctica disciplinada consta en las caligrafías que se pueden apreciar en la Sociedad Cuconchau y el Chifa Ming Yin, donde existen trabajos con la letra del maestro.
A los dieciocho años de edad Félix regresó al Perú y lo primero que hizo fue estudiar español, luego de lo cual, como buen descendiente de terratenientes, se propuso estudiar la carrera de agronomía. Como en aquella época se rendía el examen oral, la primera vez que se presentó, comprendía las preguntas y sabía las respuestas, pero no sabía como expresarse en español, por lo que tuvo que estudiar un año más, luego de lo cual ingresó a la universidad, no concluyendo sus estudios, debido sobre todo a la falta de respeto hacia los profesores que sentía él en sus compañeros, los cuales eran mayormente hijos de hacendados acostumbrados a actuar a su capricho, por lo que Félix no llegó a concluir el primer año en la universidad y se dedicó a los negocios, sin descuidar su formación intelectual, ya que en un afán de difundir los valores tradicionales de la cultura china, se dedicó a estudiar el pensamiento occidental, leyendo desde Sócrates y Demócrito hasta Santo Tomás de Aquino y Santa Teresa de Jesús.
Félix era un convencido de que los tusanes (descedientes de chinos) debían dar un aporte especial a la sociedad peruana y que para eso tenían que conocer sus raíces y su cultura, por lo que acuñó una expresión propia de él, a la que llamó "tusanismo", que a su entender, era la misión que debían tener los descendientes de chinos en nuestra sociedad.
Cuando Félix cumplió con todas sus obligaciones como padre de familia y siendo que sus hijos no aprendieron a hablar chino, se decidió a enseñar su idioma y cultura a quien deseara aprender, para que cuando llegado el momento, sus nietos desearan saber algo acerca de su tradición y cultura de origen, tuvieran a quien preguntar acerca de todos estos apasionantes temas.
Es por eso que diseñó un curso muy particular, diferente a todos los conocidos en el medio académico. Su principal objetivo era formar en los valores de la cultura tradicional, donde se da más importancia al vestido del alma que al del cuerpo.
Tuve la suerte de ser uno de los tres alumnos que continuaron hasta el final siguiendo las enseñanzas del maestro y llegar yo mismo a enseñar, de suerte que apenas inicié mi enseñanza, Félix dejó de enseñar públicamente diciendo: "Si quiere aprender, busque a mi alumno y si termina de estudiar con él, entonces venga a estudiar conmigo". Luego de eso, cuando nos encontrábamos decía: "Pero hasta ahora no me manda ningún alumno". Era de esperarse, porque a pesar de que él interrumpió la enseñanza pública, nunca dejó de tenerme como alumno y en la intimidad del hogar aprendí muchas cosas más profundas acerca de la cultura china, la sociedad y la vida.
Tuve el honor de conocer al maestro a los pocos meses de que mi padre falleció y la gran dicha de poder contar con un hombre sabio como él, conocedor como pocos de los significados profundos de los textos clásicos, quien se convirtió en mi guía y ejemplo para la vida.
Que donde quiera que esté, goce de la luz infinita, tratando de continuar con su labor, partiré algún día también a reunirme con mi querido maestro, no sin antes haber preparado a alguien para que continúe con amor esta senda de estudio y preservación de la cultura y valores tradicionales de China.
Joseph Cruz Soriano
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viernes, 2 de mayo de 2008
El Centro Tian Long Tan
El Centro Tian Long Tan tiene como actividad central el culto a Kuan Yin y presta servicio a los devotos que desean realizar ofrendas al Bodhisattva para pedidos de salud, armonía familiar, estudio de los hijos y otros.
La razón principal por la que se estableció el centro fue albergar el Oráculo de Kuan Yin para que se pudiera desarrollar la consulta al Oráculo en la manera tradicional y que los devotos puedan realizar los ritos que el Oráculo estipula cuando se obtienen respuestas específicas con respecto a determinados temas.
Nuestras prácticas se basan en los principios de la Vía Mahayana o Gran Vehículo, en que se trata de ayudar a los seres a aliviar su sufrimiento, en el pensamiento de que la liberación del espíritu no es tarea individual, sino que todos estamos entrelazados por los vínculos del karma, de esa manera, aquello que afecta a algunos en un determinado momento, afectará a otros y así sucesivamente.
Si bien es cierto, uno de los servicios principales del centro es la consulta en los métodos de Cuatro Pilares o Si Zhu Ba Zi, así como la consulta en los diferentes métodos del I Ching, como Wen Wang Gua, Zhan Shì y Mei Hua Yi Shu (Flor de Ciruelo), nuestro servicio más importante es la consulta al Oráculo de Kuan Yin y los ritos. La consulta de Cuatro Pilares tiene como principal orientación determinar algunas caracterísiticas de karmas negativos que el consultante pudiera tener, para darle algunas indicaciones, pero principalmente se recomienda algunas prácticas específicas del Budismo Mahayana en la forma china, para que a través de estas prácticas el consultante pueda ayudarse a sí mismo a disolver algunas de las energías negativas que lo llevan a tener tendencias de infelicidad en su vida.
Entonces, el Centro Tian Long Tan es básicamente un centro de práctica budista. Entendamos que el budismo tiene diferentes formas y métodos, algunos de los cuales se diferencian de una región a otra. Así como existen los conceptos que son propios del budismo, existen también las creencias populares a nivel local, las que tuvieron desarrollo al contacto con prácticas religiosas en cada región, por lo que la religión a nivel popular tiene manifestaciones que son distintas a las del budismo ortodoxo. En nuestro caso, tratamos de desarrollar las prácticas populares desde un punto de vista del budismo, tratando de que no se pierda de vista el objetivo principal, que es la purificación del karma y la búsqueda del despertar.
Existe en nuestro país una gran colectividad de descendientes de asiáticos que tienen en su herencia cultural gran influencia de la tradición budista, aunque muchos de ellos no son conscientes de ésto, en muchas de sus prácticas cotidianas conservan aún muchos ritos que tienen su origen en el budismo, por lo que en nuestro centro tratamos de explicarles el origen de algunas de estas prácticas en que ellos han tenido oportunidad de participar y aún ignorando sus significados, tratan aún de mantenerlas e inculcar el respeto a la tradición a sus menores.
Una de las principales inquietudes en las familias orientales es si la ubicación de las tumbas de sus familiares es correcta o si los altares familiares de los antepasados están o no ubicados correctamente. En el Centro Tian Long Tan este es uno de los principales servicios y se brinda no sólo la consulta acerca de si las ubicaciones son o no favorables, sino que además se prestan los servicios de asesoría en los ritos de traslado o reubicación.
Para las personas que son entendidas en los ritos cotidianos y desean hacer sus ofrendas al Bodhisattva de la Compasión, las puertas de nuestro centro están abiertas y pueden acudir, previa consulta acerca de las fechas y horas auspiciosas, separando su horario para el uso de nuestro espacio. En nuestro centro siempre encontrará una persona entendida en los ritos cotidianos de Kuan Yin que la orientará en la forma de presentación de sus ofrendas, pero la parte central de los ritos está a cargo del mismo oferente, quien en caso de no conocer la recitación de los Sutra, puede llevar a alguna persona que lo haga por ella o solicitar que alguno de los miembros de nuestro equipo de trabajo le brinde este servicio.
Bienvenidos.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
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La razón principal por la que se estableció el centro fue albergar el Oráculo de Kuan Yin para que se pudiera desarrollar la consulta al Oráculo en la manera tradicional y que los devotos puedan realizar los ritos que el Oráculo estipula cuando se obtienen respuestas específicas con respecto a determinados temas.
Nuestras prácticas se basan en los principios de la Vía Mahayana o Gran Vehículo, en que se trata de ayudar a los seres a aliviar su sufrimiento, en el pensamiento de que la liberación del espíritu no es tarea individual, sino que todos estamos entrelazados por los vínculos del karma, de esa manera, aquello que afecta a algunos en un determinado momento, afectará a otros y así sucesivamente.
Si bien es cierto, uno de los servicios principales del centro es la consulta en los métodos de Cuatro Pilares o Si Zhu Ba Zi, así como la consulta en los diferentes métodos del I Ching, como Wen Wang Gua, Zhan Shì y Mei Hua Yi Shu (Flor de Ciruelo), nuestro servicio más importante es la consulta al Oráculo de Kuan Yin y los ritos. La consulta de Cuatro Pilares tiene como principal orientación determinar algunas caracterísiticas de karmas negativos que el consultante pudiera tener, para darle algunas indicaciones, pero principalmente se recomienda algunas prácticas específicas del Budismo Mahayana en la forma china, para que a través de estas prácticas el consultante pueda ayudarse a sí mismo a disolver algunas de las energías negativas que lo llevan a tener tendencias de infelicidad en su vida.
Entonces, el Centro Tian Long Tan es básicamente un centro de práctica budista. Entendamos que el budismo tiene diferentes formas y métodos, algunos de los cuales se diferencian de una región a otra. Así como existen los conceptos que son propios del budismo, existen también las creencias populares a nivel local, las que tuvieron desarrollo al contacto con prácticas religiosas en cada región, por lo que la religión a nivel popular tiene manifestaciones que son distintas a las del budismo ortodoxo. En nuestro caso, tratamos de desarrollar las prácticas populares desde un punto de vista del budismo, tratando de que no se pierda de vista el objetivo principal, que es la purificación del karma y la búsqueda del despertar.
Existe en nuestro país una gran colectividad de descendientes de asiáticos que tienen en su herencia cultural gran influencia de la tradición budista, aunque muchos de ellos no son conscientes de ésto, en muchas de sus prácticas cotidianas conservan aún muchos ritos que tienen su origen en el budismo, por lo que en nuestro centro tratamos de explicarles el origen de algunas de estas prácticas en que ellos han tenido oportunidad de participar y aún ignorando sus significados, tratan aún de mantenerlas e inculcar el respeto a la tradición a sus menores.
Una de las principales inquietudes en las familias orientales es si la ubicación de las tumbas de sus familiares es correcta o si los altares familiares de los antepasados están o no ubicados correctamente. En el Centro Tian Long Tan este es uno de los principales servicios y se brinda no sólo la consulta acerca de si las ubicaciones son o no favorables, sino que además se prestan los servicios de asesoría en los ritos de traslado o reubicación.
Para las personas que son entendidas en los ritos cotidianos y desean hacer sus ofrendas al Bodhisattva de la Compasión, las puertas de nuestro centro están abiertas y pueden acudir, previa consulta acerca de las fechas y horas auspiciosas, separando su horario para el uso de nuestro espacio. En nuestro centro siempre encontrará una persona entendida en los ritos cotidianos de Kuan Yin que la orientará en la forma de presentación de sus ofrendas, pero la parte central de los ritos está a cargo del mismo oferente, quien en caso de no conocer la recitación de los Sutra, puede llevar a alguna persona que lo haga por ella o solicitar que alguno de los miembros de nuestro equipo de trabajo le brinde este servicio.
Bienvenidos.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
www.tianlongtan.com
martes, 29 de abril de 2008
La Consulta al I Ching
La consulta al I Ching ha evolucionado a través de los siglos y de los diferentes métodos desarrollados por las diferentes generaciones de estudiosos que consultaron al oráculo. Cada uno de estos métodos tiene diferentes virtudes y todos comienzan obteniendo un hexagrama como resultado a la pregunta que se plantea al oráculo.
La forma más antigua es el Zhanshi u Oráculo de Varillas. Este método se ha conservado hasta nuestros días y proviene del antiguo reino de Shang (aproximadamente S. XVII a S. XI A.C.) donde se ha encontrado en los restos arqueológicos el carácter primitivo "Shì" correspondiente a la adivinación con varillas.
Cuando el reino de Shang cayó, se inició el periodo de Zhou del Oeste (S. XI a 771 A.C.). Fueron los Zhou quienes desarrollaron el I Ching y el método que utilizaron para la consulta fue el Zhanshi u Oráculo de Varillas. Ellos desarrollaron todos los versos de interpretación de los hexagramas y sus líneas, lo cual quedó registrado en el libro que hoy en día conocemos como el I Ching.
La consulta al I Ching no reemplazó al Oráculo de Huesos, practicado en huesos omóplatos de bueyes o en caparazones de tortuta, sino que coexistieron mientras existió el imperio chino, quiere decir que hasta 1911 en que se fundó la República, se seguían consultando paralelamente ambas formas del oráculo.
Además del Oráculo de Huesos o Zhanbu, existía la forma oracular más antigua, esta última se había desarrollado durante el periodo de Xia (aprox S. XXI a S. XVII A.C.) y ambos métodos se practicaron paralelamente con el I Ching, de modo que las pautas de adivinación que seguían los emperadores, indicaban que ante una situación de duda para la toma de una decisión importante para el estado, el emperador debería convocar a tres consultores diferentes y cada uno de ellos debería hacer la consulta en uno de los métodos mencionados, es decir en los oráculos de Xia, Shang y Zhou. Si dos de ellos coincidían en una respuesta, se tomaba ésta como válida y se pasaba al siguiente paso, que era la evaluación de los diferentes aspectos.
El emperador debía estar de acuerdo en tomar una decisión, pero en caso de que no fuera así, si el pueblo, los funcionarios y los oráculos estaban de acuerdo en que esa era una decisión correcta, el emperador actuaba bajo esta directiva. Esta fue la forma como los oráculos influyeron en la dirección del gobierno en el imperio chino y estos métodos no se consultaban para temas cotidianos o vicisitudes del hombre común, así como tampoco para inquietudes personales del mismo gobernante; la adivinación era un acto oficial y formaba parte de las actividades del estado.
El I Ching, en su método tradicional o Zhanshì, dada su estructura de seis líneas que refleja una sociedad estratificada, se presta para las consultas a empresas o entidades gubernamentales; esto es debido a que este tipo de consulta es más afín a su uso original. Por extrapolación se presta también para temas como las relaciones de pareja o algunas otras decisiones que tienen que ver con nuestra vida cotidiana, pero no es en esas consultas que se aprovecha toda la complejidad de la estructura de los hexagramas, por lo que para esos temas es más adecuado consultar en los métodos de Wen Wang Gua y Flor de Ciruelo. Sin embargo, para estudiar estos métodos, es condición previa el haber estudiado los textos del I Ching en su forma original, así como su interpretación.
Los textos del I Ching reflejan el periodo histórico en que fueron escritos y presentan analogías propias de la sociedad china de aquel entonces. Se habla de las relaciones del rey con los reyes vasallos y los señores feudales, así como de actividades que en aquellos tiempos eran actos oficiales de estado, como la cacería y la guerra, así como las alianzas entre los reinos. Para comprender el significado de los textos y realizar la correcta interpretación de los mismos, es necesario estudiar textos antiguos de la escuela confuciana como el Yi Lin, texto que fue dejado de lado cuando el I Ching se convirtió en texto oficial de estudio de los funcionarios al crearse el sistema de exámenes imperiales el año 36 A.C. por lo que aún dentro de la misma China, existe un gran grupo de intelectuales que sólo conoce la interpretación de los textos desde el punto de vista de la moral confuciana tal como se desarrolló en el esquema oficial de funcionarios, pero que desconocen los verdaderos significados de los textos, debido al abandono de los libros antiguos que sirvieron como base para que después nacieran sistemas como Wen Wang Gua y Flor de Ciruelo.
La consulta al oráculo es un acto ritual que requiere de tranquilidad y un ambiente adecuado, además del conocimiento en la interpretación de los textos, por lo que se recomienda el estudio de los mismos, así como de los comentarios que a través del tiempo han realizado los diferentes estudiosos de este tema; sólo así se puede llegar a la interpretación correcta.
Siendo el I Ching uno de los libros más antiguos de la humanidad, aún leído en nuestros días, vale la pena leerlo por lo menos una vez y gozar de sus imágenes literarias, en las que se recogió toda la experiencia de vida y sabiduría de la más refinada clase intelectual de China.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
http://www.tianlongtan.com/
La forma más antigua es el Zhanshi u Oráculo de Varillas. Este método se ha conservado hasta nuestros días y proviene del antiguo reino de Shang (aproximadamente S. XVII a S. XI A.C.) donde se ha encontrado en los restos arqueológicos el carácter primitivo "Shì" correspondiente a la adivinación con varillas.
Cuando el reino de Shang cayó, se inició el periodo de Zhou del Oeste (S. XI a 771 A.C.). Fueron los Zhou quienes desarrollaron el I Ching y el método que utilizaron para la consulta fue el Zhanshi u Oráculo de Varillas. Ellos desarrollaron todos los versos de interpretación de los hexagramas y sus líneas, lo cual quedó registrado en el libro que hoy en día conocemos como el I Ching.
La consulta al I Ching no reemplazó al Oráculo de Huesos, practicado en huesos omóplatos de bueyes o en caparazones de tortuta, sino que coexistieron mientras existió el imperio chino, quiere decir que hasta 1911 en que se fundó la República, se seguían consultando paralelamente ambas formas del oráculo.
Además del Oráculo de Huesos o Zhanbu, existía la forma oracular más antigua, esta última se había desarrollado durante el periodo de Xia (aprox S. XXI a S. XVII A.C.) y ambos métodos se practicaron paralelamente con el I Ching, de modo que las pautas de adivinación que seguían los emperadores, indicaban que ante una situación de duda para la toma de una decisión importante para el estado, el emperador debería convocar a tres consultores diferentes y cada uno de ellos debería hacer la consulta en uno de los métodos mencionados, es decir en los oráculos de Xia, Shang y Zhou. Si dos de ellos coincidían en una respuesta, se tomaba ésta como válida y se pasaba al siguiente paso, que era la evaluación de los diferentes aspectos.
El emperador debía estar de acuerdo en tomar una decisión, pero en caso de que no fuera así, si el pueblo, los funcionarios y los oráculos estaban de acuerdo en que esa era una decisión correcta, el emperador actuaba bajo esta directiva. Esta fue la forma como los oráculos influyeron en la dirección del gobierno en el imperio chino y estos métodos no se consultaban para temas cotidianos o vicisitudes del hombre común, así como tampoco para inquietudes personales del mismo gobernante; la adivinación era un acto oficial y formaba parte de las actividades del estado.
El I Ching, en su método tradicional o Zhanshì, dada su estructura de seis líneas que refleja una sociedad estratificada, se presta para las consultas a empresas o entidades gubernamentales; esto es debido a que este tipo de consulta es más afín a su uso original. Por extrapolación se presta también para temas como las relaciones de pareja o algunas otras decisiones que tienen que ver con nuestra vida cotidiana, pero no es en esas consultas que se aprovecha toda la complejidad de la estructura de los hexagramas, por lo que para esos temas es más adecuado consultar en los métodos de Wen Wang Gua y Flor de Ciruelo. Sin embargo, para estudiar estos métodos, es condición previa el haber estudiado los textos del I Ching en su forma original, así como su interpretación.
Los textos del I Ching reflejan el periodo histórico en que fueron escritos y presentan analogías propias de la sociedad china de aquel entonces. Se habla de las relaciones del rey con los reyes vasallos y los señores feudales, así como de actividades que en aquellos tiempos eran actos oficiales de estado, como la cacería y la guerra, así como las alianzas entre los reinos. Para comprender el significado de los textos y realizar la correcta interpretación de los mismos, es necesario estudiar textos antiguos de la escuela confuciana como el Yi Lin, texto que fue dejado de lado cuando el I Ching se convirtió en texto oficial de estudio de los funcionarios al crearse el sistema de exámenes imperiales el año 36 A.C. por lo que aún dentro de la misma China, existe un gran grupo de intelectuales que sólo conoce la interpretación de los textos desde el punto de vista de la moral confuciana tal como se desarrolló en el esquema oficial de funcionarios, pero que desconocen los verdaderos significados de los textos, debido al abandono de los libros antiguos que sirvieron como base para que después nacieran sistemas como Wen Wang Gua y Flor de Ciruelo.
La consulta al oráculo es un acto ritual que requiere de tranquilidad y un ambiente adecuado, además del conocimiento en la interpretación de los textos, por lo que se recomienda el estudio de los mismos, así como de los comentarios que a través del tiempo han realizado los diferentes estudiosos de este tema; sólo así se puede llegar a la interpretación correcta.
Siendo el I Ching uno de los libros más antiguos de la humanidad, aún leído en nuestros días, vale la pena leerlo por lo menos una vez y gozar de sus imágenes literarias, en las que se recogió toda la experiencia de vida y sabiduría de la más refinada clase intelectual de China.
Joseph Cruz Soriano
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martes, 15 de abril de 2008
Errores en la traducción del I Ching
El I Ching, es decir el Canon Antiguo de los Cambios de Zhou, cuyo nombre abreviado en chino es I Ching (en pinyin "Yi Jing"), presenta grandes dificultades para su interpretación, aún en chino moderno, debido a que los textos fueron escritos en un lenguaje antiguo, por no llamarlo arcaico, ya que ese lenguaje tenía ya una estructura sintáctica muy sólida.
Pero algo importante a tomar en cuenta es la evolución del significado de los caracteres o símbolos escritos del idioma chino, ya que durante los diferentes periodos de la historia china el significado de muchos de estos caracteres ha sufrido variaciones, además de la separación de significados de caracteres que en el pasado tenían una escritura común, pero a medida que el concepto se fue definiendo con mayor claridad, apareció la necesidad de diferenciar la escritura.
Esto se puede apreciar en la traducción de Thomas Cleary, cuando toma el carácter "mò" tal como aparece en el idioma chino moderno en los diccionarios y lo traduce como "burbujas", mientras que Richard Wilhelm lo tradujo como "pequeñas estrellas". Lo cierto es que en la época en que se escribió el I Ching, no se distinguían los caracteres "mo" (burbujas) y "mei" (pequeñas estrellas). Hoy en día, luego de las investigaciones de los estudiosos del idioma chino antiguo, sabemos que la forma como se escribía "mo" y "mei" en esa época era la misma y corresponde al carácter "mo" del chino moderno, pero en el texto del I Ching, el significado y la pronunciación eran el de "mei" (pequeñas estrellas).
Pero también encontramos errores de traducción en Wilhelm, los cuales son acentuados más en la versión en español de D.J. Vogelman.
Los textos de la línea quinta en los hexagramas undécimo, Tài y quincuagésimo cuarto, Gui Mei, inician ambos con la misma frase en el texto chino, que a la letra dice: "Di Yi gui mei" (El soberano Yi casa a su hija).
Sin embargo, al leer la versión en español de D.J. Vogelman leemos en el texto de la quinta línea de Tài que dice: "El soberano I concede a su hija en matrimonio", mientras que en el texto de la quinta línea de Gui Mei dice: "El regente I casa a su hija".
Al tratarse de la misma frase en el texto chino, la traducción debería ser la misma; más aún si en las notas se menciona al mismo personaje histórico, es decir que se trata del mismo pasaje y la misma alegoría. Pero para estar seguros de si Wilhelm tradujo en dos formas distintas la misma frase, revisamos el texto en alemán de Richar Wilhelm.
Para la quinta línea de Tài, dice: "Der Herrscher I gibt seine Tochter in die Ehe", mientras que para la quinta línea de Gui Mei dice: "Der Herrscher I verheiratet seine Tochter".
Como podemos apreciar, Wilhelm utilizó dos predicados diferentes en la traducción de la misma frase, lo cual va contra los principios de la traducción, pues una vez que se define el signficado de una frase, se busca la forma más adecuada para la traducción y luego se conserva la misma forma cada vez que esta frase aparece nuevamente en el texto.
Lo que llama más aún la atención es como D.J. Vogelman traduce la misma expresión "Herrscher", como "soberano" en el texto de una de las líneas de un hexagrama y como "regente" para la misma frase en otro hexagrama.
Esto puede inducir al error a los estudiantes de I Ching que desean ir aprendiendo a conocer el texto en chino, ya que muchos de ellos van comparando con las versiones ya existentes en su propia lengua, creándose vacíos difíciles de resolver cuando se encuentran estas incongruencias.
Por lo que se hace urgente nuevas versiones del I Ching en las lenguas occidentales.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
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www.tianlongtan.com
Pero algo importante a tomar en cuenta es la evolución del significado de los caracteres o símbolos escritos del idioma chino, ya que durante los diferentes periodos de la historia china el significado de muchos de estos caracteres ha sufrido variaciones, además de la separación de significados de caracteres que en el pasado tenían una escritura común, pero a medida que el concepto se fue definiendo con mayor claridad, apareció la necesidad de diferenciar la escritura.
Esto se puede apreciar en la traducción de Thomas Cleary, cuando toma el carácter "mò" tal como aparece en el idioma chino moderno en los diccionarios y lo traduce como "burbujas", mientras que Richard Wilhelm lo tradujo como "pequeñas estrellas". Lo cierto es que en la época en que se escribió el I Ching, no se distinguían los caracteres "mo" (burbujas) y "mei" (pequeñas estrellas). Hoy en día, luego de las investigaciones de los estudiosos del idioma chino antiguo, sabemos que la forma como se escribía "mo" y "mei" en esa época era la misma y corresponde al carácter "mo" del chino moderno, pero en el texto del I Ching, el significado y la pronunciación eran el de "mei" (pequeñas estrellas).
Pero también encontramos errores de traducción en Wilhelm, los cuales son acentuados más en la versión en español de D.J. Vogelman.
Los textos de la línea quinta en los hexagramas undécimo, Tài y quincuagésimo cuarto, Gui Mei, inician ambos con la misma frase en el texto chino, que a la letra dice: "Di Yi gui mei" (El soberano Yi casa a su hija).
Sin embargo, al leer la versión en español de D.J. Vogelman leemos en el texto de la quinta línea de Tài que dice: "El soberano I concede a su hija en matrimonio", mientras que en el texto de la quinta línea de Gui Mei dice: "El regente I casa a su hija".
Al tratarse de la misma frase en el texto chino, la traducción debería ser la misma; más aún si en las notas se menciona al mismo personaje histórico, es decir que se trata del mismo pasaje y la misma alegoría. Pero para estar seguros de si Wilhelm tradujo en dos formas distintas la misma frase, revisamos el texto en alemán de Richar Wilhelm.
Para la quinta línea de Tài, dice: "Der Herrscher I gibt seine Tochter in die Ehe", mientras que para la quinta línea de Gui Mei dice: "Der Herrscher I verheiratet seine Tochter".
Como podemos apreciar, Wilhelm utilizó dos predicados diferentes en la traducción de la misma frase, lo cual va contra los principios de la traducción, pues una vez que se define el signficado de una frase, se busca la forma más adecuada para la traducción y luego se conserva la misma forma cada vez que esta frase aparece nuevamente en el texto.
Lo que llama más aún la atención es como D.J. Vogelman traduce la misma expresión "Herrscher", como "soberano" en el texto de una de las líneas de un hexagrama y como "regente" para la misma frase en otro hexagrama.
Esto puede inducir al error a los estudiantes de I Ching que desean ir aprendiendo a conocer el texto en chino, ya que muchos de ellos van comparando con las versiones ya existentes en su propia lengua, creándose vacíos difíciles de resolver cuando se encuentran estas incongruencias.
Por lo que se hace urgente nuevas versiones del I Ching en las lenguas occidentales.
Joseph Cruz Soriano
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lunes, 14 de abril de 2008
El maestro Yang
El maestro Yang llegó al Perú a fines de la década de los ochentas y compró el año 1989 una casa en la cuadra doce de la avenida Canadá, con el fin de remodelarla e implementar un restaurante. Él había escuchado hablar de mi y llegó de visita a una casa donde vivían unos jóvenes chinos a los que yo les daba clases de español. El maestro llegó de visita justo a la hora en que terminábamos la clase, para así no interrumpir y pedirme que lo visite en su casa pues deseaba que le diera clases de español a su esposa.
Cuando fui a visitar al maestro Yang a su casa, recién la acababan de comprar y todavía no realizaban la remodelación. Lo primero que me dijo fue: "Profesor, yo no soy un campesino, en mi familia respetamos mucho a los profesores, por favor dígame directamente cuánto desea cobrar, yo le pagaré". Así fue como cerramos el trato y yo acudía tres veces por semana a su domicilio para enseñarle español a la señora, quien era tusán de Indonesia, por lo que aprendía el español con bastante facilidad, puesto que ya hablaba tres idiomas.
Las clases duraron unos tres meses, luego de lo cual el maestro Yang se excusó, pues debía viajar a Hong Kong junto con su cocinero para la adquisición de todos los equipos para implementar el chifa (restaurante chino). Luego de unos meses lo visité cuando ya estaba trabajando el chifa y pude comprobar una vez más su divertida forma de presentar su formación familiar: "Profesor, yo no soy ningún campesino, usted puede entrar en cualquier momento a la cocina de mi chifa y siempre la encontrará limpia".
Fue en ese entonces cuando comenzó a hablarme acerca del feng shui y la lectura de rostro. El maestro Yang tenía gran experiencia en la lectura de rostro y había leído a deceneas de miles de personas en todos los países donde había vivido. Conocía Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Argentina y muchos otros países; había tenido un negocio de cría de langostinos o camarones en Venezuela durante diez años, pero cuando la situación económica se puso crítica, decidió venir al Perú y se instaló en la avenida Canadá, en los límites de uno de los distritos más tradicionales y antiguos de nuestra ciudad.
Era una época de constantes apagones eléctricos y de cortes de agua, por lo que el maestro hizo construir una cisterna muy grande, además de traer de Hong Kong un grupo electrógeno (generador) silencioso, lo cual hacía que con frecuencia se acercaran de las oficinas vecinas para preguntarle dónde lo había comprado. Él siempre estaba orgulloso de la forma cómo llevaba su pequeño restaurante y en verdad lo hacía muy bien, con mucho esmero y atención personalizada a los clientes.
Uno llegaba de visita y él se encontraba leyendo el periódico en la pequeña sala de espera, entonces apenas se abría la puerta automática, se levantaba y saludaba al recién llegado, fuera conocido o desconocido. Si era una persona desconocida, le daba la bienvenida y llamaba a un mozo para que lo acompañe a una mesa y atienda su pedido, si era conocido lo acompañaba personalmente.
Fueron muchas las agradables tardes que pasé en ese lugar, gozando de la tertulia de un personaje divertido, así era como lo describían sus mismos paisanos. El maestro Yang hablaba siempre de temas variados y las ideas aparecían en su mente en forma casi atropellada, además que hablaba con un acento cantonés del que usaban los antiguos, es decir que como desde muy niño se crió en las colonias chinas de Singapur y Malasia, hablaba el dialecto con formas ya no usadas en la ciudad de Guang Zhou en nuestra época, esto hacía que escucharlo sonara divertido a los chinos de mi edad, ya que era como escuchar hablar en gótico :)
Sin embargo, era una persona muy correcta; formado en la doctrina Hinayana, nunca regateaba un consejo y si percibía algo en una persona se lo decía, pero siempre para hacerle una recomendación.
En una oportunidad llegó de visita mi hermano Mario y cuando estábamos caminando por Lima le dije: "Vamos a visitar a un amigo chino que tiene su chifa en Canadá", a lo cual mi hermano asintió sin hacerse de rogar :) una vez que llegamos allá, el maestro salió a recibirnos e inmediatamente comenzó a tratar a mi hermano en forma muy familiar, pero con respeto, diciéndole: "Oiga señor, ¿qué negocio tiene usted?". Yo le dije: "Es mi hermano" y el contestó: "Claro, yo lo sé" y volviéndose a mi hermano le dijo: "Usted todo bueno, negocio bueno, matrimonio bueno, salud bueno, todo bueno, ¿qué negocio tiene?" Y mi hermano le dijo: "No tengo negocio, sólo trabajo". Seguidamente el maestro le dijo: "Todo le va muy bien, porque usted tiene un lunar aquí, eso es signo de mucha suerte" y le señaló una parte del vientre.
Luego de pasar un par de horas conversando con el maestro, cuando nos retiramos de su local, mi hermano me preguntó: "Y él, ¿cómo sabe que yo tengo un lunar aquí?" Por lo que le expliqué que se trataba de una correspondencia entre signos de diferentes partes del cuerpo, si tenía alguna marca particular en el rostro, el maestro sabía en qué parte del cuerpo se encontraba la marca correspondiente.
Luego de frecuentar durante un tiempo al maestro Yang, él un buen día me dijo: "Hok Wha, te voy a enseñar feng shui, muchos chinos quieren que les enseñe, pero ninguno de ellos va a aprender, tú si vas a aprender, por eso te voy a enseñar, hoy voy a ir a ver el chifa de un paisano, vamos para que aprendas". Fue de esa manera como comencé a aprender los primeros rudimentos de este arte, llevado de la mano por este personaje tan pintoresco y versado en la cultura china tradicional.
El maestro Yang basaba su habilidad en la lectura de rostro y buscaba los lugares de la casa que tenían relación con los aspectos que leía en los rostros de los consultantes. Su forma de leer el rostro era muy particular y divertida. En una ocasión, cuando fui a visitarlo me dijo: "Hok Wha, el otro día vino una paisana, esa mujer tiene muy mal carácter. Me preguntó si leía el rostro y le dije que sí, me preguntó cuánto cobraba y le dije que cincuenta dólares, luego me preguntó que si era acertado y le dije que sí, entonces me preguntó que si aceptaba que no me pagara si no acertaba, entonces le dije '¿y si acierto, me pagas trescientos dólares?', la mujer aceptó y yo le dije 'anda al baño y examínate debajo de los vellos púbicos, allí tienes dos lunares, uno de forma tal... y otro de forma tal...'. La mujer se fue al baño y salió diciendo: 'Ni siquiera mi marido sabe que tengo esos lunares', entonces yo le dije: 'Paga, trescientos dólares', la señora pagó y yo comencé la consulta, lloró amargamente porque le hablé de toda su vida, ella ya estaba en el sexto compromiso y no sabía cómo mantener su relación, yo le expliqué que tenía que aprender a controlar su carácter".
El maestro Yang era practicante del budismo en la línea Hinayana, por eso su visión de la vida era muy recta y trataba de ayudar a las personas a través de la consulta. Tenía un aviso en el periódico chino y utilizaba el nombre de Chen Zhen. Eran muchos los chinos que acudían a consulta y tenía él siempre alguna anécdota para contarme cada vez que lo visitaba.
En una ocasión el maestro me recomendó para que preste servicios de traducción a un empresario hongkonés que vendría a Lima sólo por unos días. Al más puro estilo oriental, el maestro me dijo: "Tu dinero está acá, tú no lo conoces a él, ni él te conoce a ti, por lo que él no tiene la confianza de pagar adelantado si no sabe si tu cumplirás o no con el trabajo, tú tampoco puedes confiar en que al final él te pagará, por lo que ya tu dinero lo tengo yo, anda con confianza, que al terminar el último día de trabajo yo te lo daré, hemos quedado en que te pague cien dólares por día, son cuatro días, en total cuatrocientos dólares".
A través de ese empresario me enteré que el maestro Yang pertenecía a una antigua familia de empresarios chinos de la vieja sociedad, los que tuvieron que huir de China por la revolución. También me contó que el grupo económico al que pertenecía el abuelo del maestro Yang, había ayudado al gobierno chino para sus primeras gestiones ante la banca internacional, pues ese grupo no sólo era fuerte, sino que tenía mayor credibilidad ante la banca que el mismo gobierno chino. Entonces comprendí por qué él era una persona tan versada en los textos clásicos y con tanta educación en la cultura china tradicional.
En una ocasión hubo una feria de la Corporación China del Libro en la Sociedad Central de Beneficencia China. En esa oportunidad acudí a la feria en compañía de mi gran amigo Augusto De Cossio, gran aficionado a la cultura china y buen buceador de biblioteca. Entre otros libros que llamaron mi atención, vi uno que se titulaba: "Domine cien aspectos acerca del I Ching", libro que compré de inmediato. Luego de la feria, fui a visitar al maestro Yang, quien apenas vio el libro que tenía en mis manos me dijo: "Hok Wha, el I Ching no se aprende con libro, si tú aprendes el I Ching con libro yo te regalo mi chifa. Te doy un año, si tú aprendes con libro, te regalo mi chifa, mira, mi chifa vale cincuenta mil dólares". Entonces yo le dije: "Maestro, no dudo que el I Ching se tenga que estudiar con un maestro, ni tampoco es mi intención aprenderlo solo, pero como yo soy extranjero y no conozco bien el idioma chino, necesito leer acerca del I Ching en chino, para poder entender por lo menos el idioma y así cuando pueda encontrar un maestro que me enseñe, por lo menos pueda entender lo que me está hablando". Luego de mi explicación, el maestro me dijo: "Tienes razón, sigue leyendo y cuando encuentres algo que no entiendas me preguntas, yo te explicaré". Y esa misma noche comenzó a enseñarme acerca del I Ching, hablando primero de los maestros que conoció y sus habilidades en el arte de la adivinación.
Hace ya más de diez años que falleció el maestro Yang, pero siempre lo llevo en el recuerdo, al igual que a todos mis maestros que ya nos dejaron; es cierto lo que dice Laozi: "Morir pero no ser olvidado es vivir eternamente".
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
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Cuando fui a visitar al maestro Yang a su casa, recién la acababan de comprar y todavía no realizaban la remodelación. Lo primero que me dijo fue: "Profesor, yo no soy un campesino, en mi familia respetamos mucho a los profesores, por favor dígame directamente cuánto desea cobrar, yo le pagaré". Así fue como cerramos el trato y yo acudía tres veces por semana a su domicilio para enseñarle español a la señora, quien era tusán de Indonesia, por lo que aprendía el español con bastante facilidad, puesto que ya hablaba tres idiomas.
Las clases duraron unos tres meses, luego de lo cual el maestro Yang se excusó, pues debía viajar a Hong Kong junto con su cocinero para la adquisición de todos los equipos para implementar el chifa (restaurante chino). Luego de unos meses lo visité cuando ya estaba trabajando el chifa y pude comprobar una vez más su divertida forma de presentar su formación familiar: "Profesor, yo no soy ningún campesino, usted puede entrar en cualquier momento a la cocina de mi chifa y siempre la encontrará limpia".
Fue en ese entonces cuando comenzó a hablarme acerca del feng shui y la lectura de rostro. El maestro Yang tenía gran experiencia en la lectura de rostro y había leído a deceneas de miles de personas en todos los países donde había vivido. Conocía Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Argentina y muchos otros países; había tenido un negocio de cría de langostinos o camarones en Venezuela durante diez años, pero cuando la situación económica se puso crítica, decidió venir al Perú y se instaló en la avenida Canadá, en los límites de uno de los distritos más tradicionales y antiguos de nuestra ciudad.
Era una época de constantes apagones eléctricos y de cortes de agua, por lo que el maestro hizo construir una cisterna muy grande, además de traer de Hong Kong un grupo electrógeno (generador) silencioso, lo cual hacía que con frecuencia se acercaran de las oficinas vecinas para preguntarle dónde lo había comprado. Él siempre estaba orgulloso de la forma cómo llevaba su pequeño restaurante y en verdad lo hacía muy bien, con mucho esmero y atención personalizada a los clientes.
Uno llegaba de visita y él se encontraba leyendo el periódico en la pequeña sala de espera, entonces apenas se abría la puerta automática, se levantaba y saludaba al recién llegado, fuera conocido o desconocido. Si era una persona desconocida, le daba la bienvenida y llamaba a un mozo para que lo acompañe a una mesa y atienda su pedido, si era conocido lo acompañaba personalmente.
Fueron muchas las agradables tardes que pasé en ese lugar, gozando de la tertulia de un personaje divertido, así era como lo describían sus mismos paisanos. El maestro Yang hablaba siempre de temas variados y las ideas aparecían en su mente en forma casi atropellada, además que hablaba con un acento cantonés del que usaban los antiguos, es decir que como desde muy niño se crió en las colonias chinas de Singapur y Malasia, hablaba el dialecto con formas ya no usadas en la ciudad de Guang Zhou en nuestra época, esto hacía que escucharlo sonara divertido a los chinos de mi edad, ya que era como escuchar hablar en gótico :)
Sin embargo, era una persona muy correcta; formado en la doctrina Hinayana, nunca regateaba un consejo y si percibía algo en una persona se lo decía, pero siempre para hacerle una recomendación.
En una oportunidad llegó de visita mi hermano Mario y cuando estábamos caminando por Lima le dije: "Vamos a visitar a un amigo chino que tiene su chifa en Canadá", a lo cual mi hermano asintió sin hacerse de rogar :) una vez que llegamos allá, el maestro salió a recibirnos e inmediatamente comenzó a tratar a mi hermano en forma muy familiar, pero con respeto, diciéndole: "Oiga señor, ¿qué negocio tiene usted?". Yo le dije: "Es mi hermano" y el contestó: "Claro, yo lo sé" y volviéndose a mi hermano le dijo: "Usted todo bueno, negocio bueno, matrimonio bueno, salud bueno, todo bueno, ¿qué negocio tiene?" Y mi hermano le dijo: "No tengo negocio, sólo trabajo". Seguidamente el maestro le dijo: "Todo le va muy bien, porque usted tiene un lunar aquí, eso es signo de mucha suerte" y le señaló una parte del vientre.
Luego de pasar un par de horas conversando con el maestro, cuando nos retiramos de su local, mi hermano me preguntó: "Y él, ¿cómo sabe que yo tengo un lunar aquí?" Por lo que le expliqué que se trataba de una correspondencia entre signos de diferentes partes del cuerpo, si tenía alguna marca particular en el rostro, el maestro sabía en qué parte del cuerpo se encontraba la marca correspondiente.
Luego de frecuentar durante un tiempo al maestro Yang, él un buen día me dijo: "Hok Wha, te voy a enseñar feng shui, muchos chinos quieren que les enseñe, pero ninguno de ellos va a aprender, tú si vas a aprender, por eso te voy a enseñar, hoy voy a ir a ver el chifa de un paisano, vamos para que aprendas". Fue de esa manera como comencé a aprender los primeros rudimentos de este arte, llevado de la mano por este personaje tan pintoresco y versado en la cultura china tradicional.
El maestro Yang basaba su habilidad en la lectura de rostro y buscaba los lugares de la casa que tenían relación con los aspectos que leía en los rostros de los consultantes. Su forma de leer el rostro era muy particular y divertida. En una ocasión, cuando fui a visitarlo me dijo: "Hok Wha, el otro día vino una paisana, esa mujer tiene muy mal carácter. Me preguntó si leía el rostro y le dije que sí, me preguntó cuánto cobraba y le dije que cincuenta dólares, luego me preguntó que si era acertado y le dije que sí, entonces me preguntó que si aceptaba que no me pagara si no acertaba, entonces le dije '¿y si acierto, me pagas trescientos dólares?', la mujer aceptó y yo le dije 'anda al baño y examínate debajo de los vellos púbicos, allí tienes dos lunares, uno de forma tal... y otro de forma tal...'. La mujer se fue al baño y salió diciendo: 'Ni siquiera mi marido sabe que tengo esos lunares', entonces yo le dije: 'Paga, trescientos dólares', la señora pagó y yo comencé la consulta, lloró amargamente porque le hablé de toda su vida, ella ya estaba en el sexto compromiso y no sabía cómo mantener su relación, yo le expliqué que tenía que aprender a controlar su carácter".
El maestro Yang era practicante del budismo en la línea Hinayana, por eso su visión de la vida era muy recta y trataba de ayudar a las personas a través de la consulta. Tenía un aviso en el periódico chino y utilizaba el nombre de Chen Zhen. Eran muchos los chinos que acudían a consulta y tenía él siempre alguna anécdota para contarme cada vez que lo visitaba.
En una ocasión el maestro me recomendó para que preste servicios de traducción a un empresario hongkonés que vendría a Lima sólo por unos días. Al más puro estilo oriental, el maestro me dijo: "Tu dinero está acá, tú no lo conoces a él, ni él te conoce a ti, por lo que él no tiene la confianza de pagar adelantado si no sabe si tu cumplirás o no con el trabajo, tú tampoco puedes confiar en que al final él te pagará, por lo que ya tu dinero lo tengo yo, anda con confianza, que al terminar el último día de trabajo yo te lo daré, hemos quedado en que te pague cien dólares por día, son cuatro días, en total cuatrocientos dólares".
A través de ese empresario me enteré que el maestro Yang pertenecía a una antigua familia de empresarios chinos de la vieja sociedad, los que tuvieron que huir de China por la revolución. También me contó que el grupo económico al que pertenecía el abuelo del maestro Yang, había ayudado al gobierno chino para sus primeras gestiones ante la banca internacional, pues ese grupo no sólo era fuerte, sino que tenía mayor credibilidad ante la banca que el mismo gobierno chino. Entonces comprendí por qué él era una persona tan versada en los textos clásicos y con tanta educación en la cultura china tradicional.
En una ocasión hubo una feria de la Corporación China del Libro en la Sociedad Central de Beneficencia China. En esa oportunidad acudí a la feria en compañía de mi gran amigo Augusto De Cossio, gran aficionado a la cultura china y buen buceador de biblioteca. Entre otros libros que llamaron mi atención, vi uno que se titulaba: "Domine cien aspectos acerca del I Ching", libro que compré de inmediato. Luego de la feria, fui a visitar al maestro Yang, quien apenas vio el libro que tenía en mis manos me dijo: "Hok Wha, el I Ching no se aprende con libro, si tú aprendes el I Ching con libro yo te regalo mi chifa. Te doy un año, si tú aprendes con libro, te regalo mi chifa, mira, mi chifa vale cincuenta mil dólares". Entonces yo le dije: "Maestro, no dudo que el I Ching se tenga que estudiar con un maestro, ni tampoco es mi intención aprenderlo solo, pero como yo soy extranjero y no conozco bien el idioma chino, necesito leer acerca del I Ching en chino, para poder entender por lo menos el idioma y así cuando pueda encontrar un maestro que me enseñe, por lo menos pueda entender lo que me está hablando". Luego de mi explicación, el maestro me dijo: "Tienes razón, sigue leyendo y cuando encuentres algo que no entiendas me preguntas, yo te explicaré". Y esa misma noche comenzó a enseñarme acerca del I Ching, hablando primero de los maestros que conoció y sus habilidades en el arte de la adivinación.
Hace ya más de diez años que falleció el maestro Yang, pero siempre lo llevo en el recuerdo, al igual que a todos mis maestros que ya nos dejaron; es cierto lo que dice Laozi: "Morir pero no ser olvidado es vivir eternamente".
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
www.tianlongtan.com
domingo, 13 de abril de 2008
El maestro Lucho Chang
Wu Rong Yan llegó al Perú a fines de los ochentas y se dedicó a la actividad empresarial, sobre todo a los negocios de hotelería y restaurante. El año 1990 tuve oportunidad de verlo hacer una lectura "al paso" a una simpática administradora de un restaurante chino al que fuimos a cenar. Entre otras cosas, el maestro le dijo que ella recién iba a establecerse al quinto matrimonio y luego de todos estos años pude comprobar que fue así, ya que efectivamente, esta dama recién formó un hogar estable al quinto compromiso, incluyendo matrimonios y convivencias.
El maestro Wu tuvo bastante amistad conmigo, debido a que me pidió que le ayudara en algunas gestiones, pero luego de un tiempo perdí contacto con él, hasta que un día conocí a su hija mayor, Huajia, quien era amiga de varias de mis alumnas de español y aunque ella nunca tomó clases conmigo, sí asistió a algunas actividades que organizaba para los alumnos, como las visitas a los museos. Sin embargo, yo desconocía que Huajia era hija del maestro Wu y sólo sabía que hacía negocios con su novio, quien ahora es su esposo y gran amigo, Johny Yang.
Un buen día, visitando a una de las alumnas en el restaurante en que trabajaba, me preguntó qué me parecía el feng shui del local, puesto que le pertenecía al padre de Huajia, quien era entendido en feng shui. A raíz de este comentario, surgió en mi la curiosidad por conocer al padre de Huajia y le pregunté a ella si podría consultarle acerca de la posibilidad de que nos diera clases de feng shui. Huajia, luego de consultar a su padre, me dijo que él esperaba mi llamada y me dio el número telefónico de su restaurante. Cuando lo llamé me llamó mucho la atención el hecho de que me diera explicaciones tan minuciosas acerca del feng shui y se tomara cerca de veinte minutos en hablarme acerca del feng shui de algunos lugares de nuestra ciudad de Lima, tanto en feng shui yang como en feng shui yin.
Lo primero que dijo fue que el feng shui tenía gran influencia en la vida de las personas, que un buen feng shui daba hijos obedientes, estudiosos y de prestigio, pero un mal feng shui producía gente depravada. Luego comenzó a hablar de algunos edificios e incluso del cementerio de una institución, indicando que el lugar tenía un verdadero dragón, pero que no se había aprovechado la orientación correcta.
Como mencioné hace un momento, tantas explicaciones por parte de una persona que yo suponía no conocía, me llamaron mucho la atención y luego de conversar con el maestro, acordamos una cita para evaluar la posibilidad de que diera unas clases a un grupo de amigos interesados en el feng shui. Cuál sería mi sorpresa cuando al acudir a su restaurante me encontré con un viejo amigo, al cual no veía por lo menos once años; entonces comprendí por qué la buena acogida a mi solicitud y todo el trabajo que se tomó en darme tantas explicaciones por teléfono.
Acordamos organizar un grupo de estudio para reunirnos una vez por semana en su restaurante, donde tenía una pequeña sala para recibir a sus visitas y realicé la convocatoria para reunir el grupo. Yo participaría como traductor y así nos aseguraríamos de que el avance fuera parejo en el curso. El grupo convocado fue muy interesante, ya que participó el doctor Ernesto Yi, quien por ser de la misma región que el maestro Lucho, hablaba una variante dialectal muy cercana a la de él. También tuvimos la participación de Roberto Echeverría, Roberto Aguilar, Jaime Barraza, Margarita Wong y eventualmente la de Julia Shu Chiang. La primera vez que el maestro Lucho vio a Julia, una chica tusán (china nacida en el país) joven, acercarse para un curso de feng shui, se sonreía y le decía: "¿Tú quieres aprender feng shui?". Esto más que malestar, le provocaba hilaridad a Julia, ya que ella ha estado en muchas oportundades en China y sabe lo conservadora que es la sociedad con respecto a ciertas tradiciones. Simplemente decía: "Mira cómo le da que hacer que yo estudie feng shui, todo porque soy mujer".
El maestro Wu, debido a la dificultad de pronunciación de su apellido, sobre todo porque en el dialecto se pronuncia "Ng" con un sonido nasal sin vocal, adoptó la costumbre de hacerse llamar Lucho Chang, que era la forma como lo conocían todos los empleados de su restaurante, así como sus clientes. Él venía de una familia muy conservadora en la que se practicaba el feng shui por varias generaciones e inició sus clases con los fundamentos del feng shui yin, es decir que comenzó en la manera tradicional, tal como se enseña en China y de la misma forma como él mismo aprendió.
Un hecho curioso fue que, al inicio de la primera clase, el maestro fue llamado repentinamente por su esposa y escuchamos voces alborotadas en su dialecto, por lo que cuando todo se calmó y él regresó a la mesa, le pregunté de qué se trataba, ya que yo no hablo el dialecto de Taishan y deseaba saber con certeza qué había ocurrido. El maestro contó que cuando se levantó ese día, tuvo un parpadeo en el ojo izquierdo, señal de un mal presagio, por lo que vio el calendario y se percató de que era un mal día. Lo que sucedió en ese momento en que acabábamos de iniciar la clase fue que una pareja de "clientes" entró al karaoke y aprovechando un descuido, robó toda la colección de discos, los cuales en esa época eran bastante caros y por ser originales se calculaba que sumaban algo de tres mil dólares. El maestro dijo que, ahora ya sabía qué era lo malo que sucedería ese día y comentó, haciendo un gesto en círculo, señalando a los presentes: "En China no se enseña el feng shui de esta manera, tal vez esto sea un aviso del Universo, que no quiere que se revelen sus secretos". Lo que quería él decir, era que en China nunca se realizaba la enseñanza del feng shui en forma grupal y que siempre era la transmisión sólo de un maestro a un discípulo, por lo que haber creado ese grupo iba contra sus principios.
Aún antes de que él diera esa explicación, cuando yo escuché que habían robado los discos, inmediatamente pensé: "Ahora van a culpar de ese robo a nuestra presencia y nos quedaremos sin clases". Efectivamente, cuando cumplimos el mes de clase, el maestro llegó tarde a nuestra última sesión del mes y se disculpó, explicando que su hermano mayor lo había llamado desde China y le había dicho que no enseñe feng shui, que sólo se dedique a la consulta, a ayudar a otras personas, pero que no enseñe, porque esto le iba a traer problemas. De esa manera se disolvió ese grupo de estudio, en el cual gozábamos además de una tertulia muy agradable, sin mencionar lo profundo de las enseñanzas del maestro.
En una ocasión llevé a dos estudiantes colombianas de feng shui a visitar al maestro Lucho y ellas preguntaron cuánto les cobraría él por un estudio de cuatro pilares. El maestro, se disculpó porque tenía múltiples ocupaciones, pero les preguntó sus fechas de nacimiento y realizó los cálculos sólo basándose en las rimas que toman como referencia las falanges de la mano, luego de lo cual les dijo algo acerca de sus vidas, luego señaló a una y le dijo: "Tú, primer hijo, hombre"; señaló a la otra y le dijo: "Tú, primer hijo, mujer. Yo sé, porque yo mira cara". Ellas se quedaron muy sorprendidas por la gran capacidad del maestro Lucho, aunque lo expresaron como "manejo de mucha información". Esta fue una de las últimas veces que lo vi haciendo consulta al paso.
En otra oportunidad fuimos a almorzar con una clienta y ella también le hizo una pregunta personal, acerca de su pareja. El maestro le preguntó su fecha de nacimiento y apenas dio una vuelta al cálculo en la palma de su mano le dijo: "Esa persona no tiene plata, él trabaja como empleado". Esa fue la última vez que vi al maestro Lucho poner en práctica sus conocimientos del feng shui.
Hace tres años lo llamé para hacerle una consulta personal, preguntándole si lo podía visitar debido a que tenía un tema bastante delicado para la consulta y el maestro Lucho me dijo: "Tengo dos hijos pequeños, ya no deseo tener ningún contacto con el feng shui, he hecho un restaurante y hotel nuevos y hace ya cinco años que no recibo ninguna consulta de feng shui y me va muy bien, no deseo que vengas a consultar nada de feng shui". Yo le dije entonces al maestro que, siendo la cultura china tan amplia, tendríamos muchos temas para conversar, por lo que, si a él no le incomodaba, igualmente deseaba visitarlo para recordar gratos momentos de amistad. El maestro dijo: "Eres bienvenido cuando gustes, pero no hablaremos nada de feng shui".
El maestro Lucho en su primer matrimonio tuvo dos hijas, la mayor de ellas es Huajia y la segunda An'an. Y fue en su segundo matrimonio que recién tuvo dos hijos varones, lo cual se considera en China como un karma auspicioso, ya que así el apellido prevalecerá. Es esta la razón por la cual él dejó de atender la consulta de feng shui, porque en su caso, los servicios que prestaba eran en muchos casos análisis de feng shui yin, donde las energías son muy densas y pueden traer enfermedades graves a los niños. Es importante tomar ésto en cuenta cuando se estudia feng shui, ya que siendo el maestro Lucho un experto en lectura de mano y rostro, cuatro pilares, feng shui de formas y de brújula, siendo que el feng shui fue la pasión de su vida y tuvo durante muchos años una biblioteca de lo más nutrida en temas de feng shui, debemos pensar que tuvo una razón muy particular para suspender esa actividad, sobre todo si proviene de una familia de maestros.
Sin embargo también debemos recordar que fue él una de las personas que contribuyó a que el nivel del feng shui se eleve en nuestro país, dando grandes enseñanzas a personas que hoy en día se consideran como conocedores de estos temas en nuestro medio.
Joseph Cruz Soriano
Centro Tian Long Tan
Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales
http://www.tianlongtan.com/
El maestro Wu tuvo bastante amistad conmigo, debido a que me pidió que le ayudara en algunas gestiones, pero luego de un tiempo perdí contacto con él, hasta que un día conocí a su hija mayor, Huajia, quien era amiga de varias de mis alumnas de español y aunque ella nunca tomó clases conmigo, sí asistió a algunas actividades que organizaba para los alumnos, como las visitas a los museos. Sin embargo, yo desconocía que Huajia era hija del maestro Wu y sólo sabía que hacía negocios con su novio, quien ahora es su esposo y gran amigo, Johny Yang.
Un buen día, visitando a una de las alumnas en el restaurante en que trabajaba, me preguntó qué me parecía el feng shui del local, puesto que le pertenecía al padre de Huajia, quien era entendido en feng shui. A raíz de este comentario, surgió en mi la curiosidad por conocer al padre de Huajia y le pregunté a ella si podría consultarle acerca de la posibilidad de que nos diera clases de feng shui. Huajia, luego de consultar a su padre, me dijo que él esperaba mi llamada y me dio el número telefónico de su restaurante. Cuando lo llamé me llamó mucho la atención el hecho de que me diera explicaciones tan minuciosas acerca del feng shui y se tomara cerca de veinte minutos en hablarme acerca del feng shui de algunos lugares de nuestra ciudad de Lima, tanto en feng shui yang como en feng shui yin.
Lo primero que dijo fue que el feng shui tenía gran influencia en la vida de las personas, que un buen feng shui daba hijos obedientes, estudiosos y de prestigio, pero un mal feng shui producía gente depravada. Luego comenzó a hablar de algunos edificios e incluso del cementerio de una institución, indicando que el lugar tenía un verdadero dragón, pero que no se había aprovechado la orientación correcta.
Como mencioné hace un momento, tantas explicaciones por parte de una persona que yo suponía no conocía, me llamaron mucho la atención y luego de conversar con el maestro, acordamos una cita para evaluar la posibilidad de que diera unas clases a un grupo de amigos interesados en el feng shui. Cuál sería mi sorpresa cuando al acudir a su restaurante me encontré con un viejo amigo, al cual no veía por lo menos once años; entonces comprendí por qué la buena acogida a mi solicitud y todo el trabajo que se tomó en darme tantas explicaciones por teléfono.
Acordamos organizar un grupo de estudio para reunirnos una vez por semana en su restaurante, donde tenía una pequeña sala para recibir a sus visitas y realicé la convocatoria para reunir el grupo. Yo participaría como traductor y así nos aseguraríamos de que el avance fuera parejo en el curso. El grupo convocado fue muy interesante, ya que participó el doctor Ernesto Yi, quien por ser de la misma región que el maestro Lucho, hablaba una variante dialectal muy cercana a la de él. También tuvimos la participación de Roberto Echeverría, Roberto Aguilar, Jaime Barraza, Margarita Wong y eventualmente la de Julia Shu Chiang. La primera vez que el maestro Lucho vio a Julia, una chica tusán (china nacida en el país) joven, acercarse para un curso de feng shui, se sonreía y le decía: "¿Tú quieres aprender feng shui?". Esto más que malestar, le provocaba hilaridad a Julia, ya que ella ha estado en muchas oportundades en China y sabe lo conservadora que es la sociedad con respecto a ciertas tradiciones. Simplemente decía: "Mira cómo le da que hacer que yo estudie feng shui, todo porque soy mujer".
El maestro Wu, debido a la dificultad de pronunciación de su apellido, sobre todo porque en el dialecto se pronuncia "Ng" con un sonido nasal sin vocal, adoptó la costumbre de hacerse llamar Lucho Chang, que era la forma como lo conocían todos los empleados de su restaurante, así como sus clientes. Él venía de una familia muy conservadora en la que se practicaba el feng shui por varias generaciones e inició sus clases con los fundamentos del feng shui yin, es decir que comenzó en la manera tradicional, tal como se enseña en China y de la misma forma como él mismo aprendió.
Un hecho curioso fue que, al inicio de la primera clase, el maestro fue llamado repentinamente por su esposa y escuchamos voces alborotadas en su dialecto, por lo que cuando todo se calmó y él regresó a la mesa, le pregunté de qué se trataba, ya que yo no hablo el dialecto de Taishan y deseaba saber con certeza qué había ocurrido. El maestro contó que cuando se levantó ese día, tuvo un parpadeo en el ojo izquierdo, señal de un mal presagio, por lo que vio el calendario y se percató de que era un mal día. Lo que sucedió en ese momento en que acabábamos de iniciar la clase fue que una pareja de "clientes" entró al karaoke y aprovechando un descuido, robó toda la colección de discos, los cuales en esa época eran bastante caros y por ser originales se calculaba que sumaban algo de tres mil dólares. El maestro dijo que, ahora ya sabía qué era lo malo que sucedería ese día y comentó, haciendo un gesto en círculo, señalando a los presentes: "En China no se enseña el feng shui de esta manera, tal vez esto sea un aviso del Universo, que no quiere que se revelen sus secretos". Lo que quería él decir, era que en China nunca se realizaba la enseñanza del feng shui en forma grupal y que siempre era la transmisión sólo de un maestro a un discípulo, por lo que haber creado ese grupo iba contra sus principios.
Aún antes de que él diera esa explicación, cuando yo escuché que habían robado los discos, inmediatamente pensé: "Ahora van a culpar de ese robo a nuestra presencia y nos quedaremos sin clases". Efectivamente, cuando cumplimos el mes de clase, el maestro llegó tarde a nuestra última sesión del mes y se disculpó, explicando que su hermano mayor lo había llamado desde China y le había dicho que no enseñe feng shui, que sólo se dedique a la consulta, a ayudar a otras personas, pero que no enseñe, porque esto le iba a traer problemas. De esa manera se disolvió ese grupo de estudio, en el cual gozábamos además de una tertulia muy agradable, sin mencionar lo profundo de las enseñanzas del maestro.
En una ocasión llevé a dos estudiantes colombianas de feng shui a visitar al maestro Lucho y ellas preguntaron cuánto les cobraría él por un estudio de cuatro pilares. El maestro, se disculpó porque tenía múltiples ocupaciones, pero les preguntó sus fechas de nacimiento y realizó los cálculos sólo basándose en las rimas que toman como referencia las falanges de la mano, luego de lo cual les dijo algo acerca de sus vidas, luego señaló a una y le dijo: "Tú, primer hijo, hombre"; señaló a la otra y le dijo: "Tú, primer hijo, mujer. Yo sé, porque yo mira cara". Ellas se quedaron muy sorprendidas por la gran capacidad del maestro Lucho, aunque lo expresaron como "manejo de mucha información". Esta fue una de las últimas veces que lo vi haciendo consulta al paso.
En otra oportunidad fuimos a almorzar con una clienta y ella también le hizo una pregunta personal, acerca de su pareja. El maestro le preguntó su fecha de nacimiento y apenas dio una vuelta al cálculo en la palma de su mano le dijo: "Esa persona no tiene plata, él trabaja como empleado". Esa fue la última vez que vi al maestro Lucho poner en práctica sus conocimientos del feng shui.
Hace tres años lo llamé para hacerle una consulta personal, preguntándole si lo podía visitar debido a que tenía un tema bastante delicado para la consulta y el maestro Lucho me dijo: "Tengo dos hijos pequeños, ya no deseo tener ningún contacto con el feng shui, he hecho un restaurante y hotel nuevos y hace ya cinco años que no recibo ninguna consulta de feng shui y me va muy bien, no deseo que vengas a consultar nada de feng shui". Yo le dije entonces al maestro que, siendo la cultura china tan amplia, tendríamos muchos temas para conversar, por lo que, si a él no le incomodaba, igualmente deseaba visitarlo para recordar gratos momentos de amistad. El maestro dijo: "Eres bienvenido cuando gustes, pero no hablaremos nada de feng shui".
El maestro Lucho en su primer matrimonio tuvo dos hijas, la mayor de ellas es Huajia y la segunda An'an. Y fue en su segundo matrimonio que recién tuvo dos hijos varones, lo cual se considera en China como un karma auspicioso, ya que así el apellido prevalecerá. Es esta la razón por la cual él dejó de atender la consulta de feng shui, porque en su caso, los servicios que prestaba eran en muchos casos análisis de feng shui yin, donde las energías son muy densas y pueden traer enfermedades graves a los niños. Es importante tomar ésto en cuenta cuando se estudia feng shui, ya que siendo el maestro Lucho un experto en lectura de mano y rostro, cuatro pilares, feng shui de formas y de brújula, siendo que el feng shui fue la pasión de su vida y tuvo durante muchos años una biblioteca de lo más nutrida en temas de feng shui, debemos pensar que tuvo una razón muy particular para suspender esa actividad, sobre todo si proviene de una familia de maestros.
Sin embargo también debemos recordar que fue él una de las personas que contribuyó a que el nivel del feng shui se eleve en nuestro país, dando grandes enseñanzas a personas que hoy en día se consideran como conocedores de estos temas en nuestro medio.
Joseph Cruz Soriano
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